Investigadores han determinado la temperatura de operación óptima para ordenadores cuánticos basados en cúbits de espín de silicio, un hallazgo crucial para el desarrollo de sistemas cuánticos comercialmente viables. El estudio revela que, contrariamente a la intuición, operar estos dispositivos a temperaturas extremadamente bajas (milikelvin) no siempre es lo más eficiente. La clave reside en equilibrar la fidelidad de las puertas cuánticas con los requisitos de refrigeración criogénica y la sobrecarga de la corrección de errores cuánticos.