Un análisis reciente ha identificado la causa de una discrepancia de un factor de cuatro en los límites obtenidos para la desintegración $B^+ \to K^+ a$ a partir de datos del experimento Belle II. Esta desintegración, que produce un kaón y una partícula ligera e invisible como el axión QCD, es crucial para la búsqueda de nueva física. La diferencia se atribuye a la elección del espacio de variables cinemáticas utilizado en las reinterpretaciones de los datos de $B^+ \to K^+ \nu\bar\nu$.

El estudio subraya que la resolución en la masa invariante reconstruida del di-neutrino, $q^2_{\rm rec}$, es un factor clave. Una discretización fina de $q^2_{\rm rec}$ permite resolver la señal estrecha del axión, mientras que una discretización gruesa la diluye en un rango dominado por el fondo. Por otro lado, la inclusión de un eje BDT (árbol de decisión potenciado) entrenado para $B^+ \to K^+ \nu\bar\nu$ añade poca capacidad discriminatoria para la desintegración $B^+ \to K^+ a$, ya que este eje está en gran medida descorrelacionado con $q^2$. Las pruebas numéricas realizadas confirman estas expectativas.

Los autores concluyen que las sistemáticas de forma secundarias, omitidas en el enfoque basado en $q^2_{\rm rec}$, en realidad bajan el límite de $B^+ \to K^+ a$, haciendo que el límite basado en $q^2_{\rm rec}$ sea conservador. Una reanálisis dedicado confirma que la elección de los ejes cinemáticos por sí sola explica la diferencia de sensibilidad. Estos resultados sugieren que las verosimilitudes dominadas por variables BDT tienen una utilidad limitada para reinterpretaciones cuando la forma de la señal difiere significativamente de la señal de entrenamiento del BDT. Por ello, se recomienda que las colaboraciones experimentales publiquen proyecciones de verosimilitud en espacios de variables físicas junto con las verosimilitudes basadas en BDT, para maximizar la reinterpretación de sus mediciones.