Investigadores han demostrado teóricamente cómo la disipación, habitualmente un obstáculo para la precisión de los sensores cuánticos, puede ser aprovechada para mejorar su rendimiento. Han estudiado un sistema de dos niveles impulsado coherentemente a una frecuencia desintonizada y acoplado a una guía de onda quiral. Esta guía de onda actúa tanto como mediador de la interacción como de baño disipativo, permitiendo controlar la sensibilidad y el rango de mejora en la detección de parámetros.
El análisis analítico del estado estacionario del sistema revela una sensibilidad mejorada para estimar pequeñas desintonizaciones. Crucialmente, el tiempo de preparación de la sonda crece linealmente con el tamaño del sistema, lo que significa que la mayor sensibilidad se mantiene incluso al considerar el tiempo necesario para preparar la medición. Este hallazgo es significativo, ya que aborda una limitación práctica común en la metrología cuántica.
Se han propuesto protocolos de medición que son experimentalmente implementables para alcanzar esta sensibilidad. La quiralidad de la guía de onda juega un papel clave, proporcionando un mecanismo para modular tanto la precisión como el rango de la sensibilidad mejorada. Este trabajo abre nuevas vías para el diseño de sensores cuánticos robustos que puedan superar las limitaciones impuestas por la interacción con el entorno.