Aunque en la Estación Espacial Internacional no hay duendes ni niños pidiendo golosinas en la escotilla de entrada, la tripulación del laboratorio en órbita no renuncia a la celebración de Halloween. Los astronautas se disfrazan, ya sea de forma individual o como tripulación completa, con trajes que van de lo terrorífico a lo ingenioso, y que en muchos casos se fabrican con los materiales disponibles a bordo.
La tradición se repite cada año y forma parte de la rutina con la que las tripulaciones mantienen la moral durante las misiones de larga duración, que pueden durar varios meses sin contacto presencial con la vida cotidiana en la Tierra. La improvisación con recursos limitados es precisamente lo que caracteriza a estos disfraces: la creatividad se apoya en lo que hay a mano dentro de la estación.
La NASA comparte habitualmente imágenes de estas celebraciones, que muestran a los astronautas flotando en el microgravedad con sus trajes puestos. Lejos de ser una simple anécdota, el Halloween en órbita ilustra cómo las misiones espaciales largas integran también la dimensión humana y cultural de la vida en el espacio.