Científicos han desarrollado un nuevo tipo de cúbit de espín de Andreev (ASQ) que mejora significativamente su tiempo de relajación. Este avance se logra mediante la adición de un inductor lineal en paralelo al ASQ, lo que permite separar los estados de espín del cúbit en pozos de potencial distintos en el espacio de fases. Esta separación reduce drásticamente el solapamiento de las funciones de onda, un factor clave para la decoherencia en cúbits de espín.
El cúbit resultante, denominado cúbit de espín de Andreev protegido por inductancia (IPA), combina las ventajas de los cúbits superconductores protegidos, como largos tiempos de coherencia, un colector de estados fundamentales de baja frecuencia y una gran anarmonicidad, con las ventajas operativas de un grado de libertad de espín. En esencia, el cúbit IPA se comporta como dos fluxonios en el régimen pesado, uno para cada estado de espín, lo que sugiere una robustez inherente contra la relajación.
Los cúbits de espín de Andreev se basan en el espín de una cuasipartícula atrapada en una unión Josephson de punto cuántico, un dispositivo semiconductor-superconductor donde la interacción entre un grado de libertad de espín localizado y la superconductividad genera un potencial Josephson resuelto por espín. La protección inductiva representa un paso adelante en la ingeniería de cúbits, abordando uno de los desafíos fundamentales en la computación cuántica: la decoherencia. Este desarrollo abre nuevas vías para la creación de cúbits más estables y coherentes, cruciales para la construcción de ordenadores cuánticos a gran escala.