Investigadores han descubierto que la actividad de colonias bacterianas puede inducir turbulencias que, a su vez, generan ondas en la interfaz de gotas líquidas inmiscibles. Este fenómeno, observado en sistemas de dos fases líquidas, revela un mecanismo por el cual la energía biológica a microescala puede influir en la dinámica de fluidos y la morfología de estructuras blandas. El estudio abre nuevas vías para entender cómo los sistemas biológicos interactúan con su entorno físico a nivel de fluidos complejos.

El equipo utilizó gotas compuestas por dos líquidos inmiscibles, uno acuoso y otro oleoso, en las que se introdujeron bacterias activas. La motilidad colectiva de las bacterias en la fase acuosa generó flujos turbulentos. Estos flujos no solo agitaron el líquido, sino que también ejercieron fuerzas sobre la interfaz entre las dos fases, provocando la formación de ondas y cambios dinámicos en la forma de la gota. La magnitud y el patrón de estas ondas dependían de la densidad bacteriana y de las propiedades viscoelásticas de los fluidos.

Este hallazgo es relevante para campos como la biofísica y la ingeniería de materiales blandos. Comprender cómo la actividad biológica puede moldear interfaces y generar patrones dinámicos en sistemas de fluidos es crucial para el diseño de nuevos materiales activos, la optimización de procesos de biorremediación o incluso para modelar la formación de estructuras biológicas complejas. Los resultados sugieren que la turbulencia inducida por microorganismos podría ser un factor clave en la autoorganización de sistemas biológicos a escalas mesoscópicas.