Un equipo ha empleado aprendizaje automático para localizar fuentes de radiación gamma dentro de un fantoma humano a partir de los espectros registrados por un detector centelleador de yoduro de sodio activado con talio, NaI(Tl). El trabajo se enmarca en el bioensayo radiactivo, la disciplina que cuantifica la radiactividad incorporada por el cuerpo humano y que resulta esencial para la vigilancia de trabajadores expuestos y para la respuesta ante emergencias radiológicas.
El reto técnico es que un único espectro de NaI(Tl) no basta por sí solo para determinar la posición de la fuente: la energía depositada depende de la atenuación en los tejidos, de la dispersión Compton y de la geometría del propio cuerpo. Los métodos convencionales de reconstrucción suelen requerir múltiples medidas o suposiciones sobre la distribución de la actividad, lo que limita su uso en situaciones reales. El nuevo enfoque entrena modelos de aprendizaje automático con espectros simulados o medidos para que la red aprenda a asociar la forma del espectro con la localización de la fuente.
La estrategia combina la física del transporte de radiación con la capacidad de los modelos de aprendizaje profundo para extraer patrones sutiles de los espectros. Al entrenarse sobre un conjunto amplio de configuraciones, el sistema es capaz de generalizar y ofrecer una estimación de la posición de la fuente sin necesidad de barridos corporales completos ni de equipos de imagen costosos. El uso de NaI(Tl), un material de centelleo económico y ampliamente disponible en laboratorios de dosimetría, hace que la propuesta sea fácilmente trasladable a la infraestructura ya existente en servicios de protección radiológica.
Los autores destacan que el método mejora la precisión respecto a los enfoques basados únicamente en el análisis del fotopico y que puede extenderse a otras geometrías de detector y a distintos radioisótopos. El siguiente paso previsto es validar el rendimiento con medidas experimentales en fantomas antropomórficos y ampliar el entrenamiento a espectros con mayor ruido de fondo, con el objetivo de llevar la técnica a protocolos operativos de vigilancia radiológica.