Investigadores han desarrollado un nuevo tipo de sensor de deformación altamente sensible y estirable, inspirado en la estructura de la piel humana. Este dispositivo, que utiliza un mecanismo de activación basado en el efecto Poisson, es capaz de detectar deformaciones multidireccionales con una precisión sin precedentes. La innovación reside en la capacidad del sensor para amplificar la señal de deformación mediante la reconfiguración de sus microestructuras internas, lo que lo hace ideal para aplicaciones en robótica blanda, dispositivos vestibles y monitorización de la salud.

El efecto Poisson describe cómo un material se expande o contrae perpendicularmente a la dirección de una fuerza aplicada. En este sensor, se ha diseñado una red de microcanales rellenos de líquido conductor que, al ser estirados, experimentan una deformación transversal amplificada debido al efecto Poisson. Esta deformación altera significativamente la geometría de los canales, lo que a su vez provoca un cambio sustancial en la resistencia eléctrica. Este diseño biomimético permite una sensibilidad mucho mayor que los sensores de deformación convencionales, que a menudo dependen de cambios más sutiles en la conductividad o la capacitancia.

La capacidad de detectar deformaciones en múltiples direcciones simultáneamente es crucial para imitar la percepción táctil humana y para el control preciso de robots blandos. Los prototipos han demostrado una alta linealidad y repetibilidad, manteniendo su rendimiento incluso después de miles de ciclos de estiramiento. Este avance podría llevar al desarrollo de pieles electrónicas más realistas para prótesis, interfaces hápticas más inmersivas y sistemas de monitorización de movimientos corporales con una fidelidad superior.